• Roberto J. Gallardo N.

Aprender de lo actuado: un nuevo Plan Escudo para el país

El país requiere de medidas que propicien la reactivación de la economía costarricense, atenazada por la incertidumbre que sienten los consumidores y la desconfianza persistente de los inversionistas. Súmesele a estos factores la entrada en vigencia de la reforma fiscal a partir de julio, y el posible impacto que tenga en la economía internacional la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y pareciera evidente que se requiere afrontar la situación proactivamente. Afortunadamente, existe un precedente que puede ayudar en estas circunstancias.


El Plan Escudo fue presentado en enero del 2009 para enfrentar los efectos de la crisis financiera del 2008

En enero del 2009, y cuando comenzaba a sentirse el impacto de la peor crisis financiera de los últimos 70 años, el entonces Presidente Oscar Arias presentó al país el denominado Plan Escudo, con un conjunto de 31 acciones destinadas, por un lado, a atenuar el impacto que la crisis podría tener sobre todo en las familias de menos recursos, y, por el otro, estimular la economía para mantener los niveles de empleo. Vale la pena reiterar que tal y como lo mencioné en otro artículo hace ya un tiempo, ninguna de esas 31 medidas incluía el aumento de la planilla del estado, como -increíblemente-, insisten en afirmar algunas personas que no han hecho siquiera el esfuerzo de leer el Plan que se presentara hace 10 años.


Del Plan Escudo pueden extraerse algunas medidas que serían oportunas para el momento que vive el país. Por ejemplo, el Gobierno podría usar alguna línea de crédito externo de largo plazo (¿con la CAF?) para capitalizar los bancos del Estado, con el objetivo de abaratar líneas de crédito en carteras como vivienda, actividad que tiene un efecto inmediato en el nivel de empleo.

Los bancos del Estado podrían congelar sus tasas activas por 24 meses para préstamos de vivienda de menos de 60 millones

En la misma línea, y para atenuar el impacto que puede tener en el ingreso disponible de las familias la entrada en vigencia del plan fiscal, y a la luz de la estabilidad que se prevé en las tasas de interés en los próximos meses, los bancos del Estado podrían reducir por 18 o 24 meses sus tasas activas para préstamos de vivienda menores a ¢60 millones de colones; de la misma manera se puede solicitar a las cooperativas una reducción temporal de sus tasas de interés para microcréditos, vivienda y servicios.


Vale la pena mencionar que una reducción de un 1% en la tasa de interés activa, puede reducir la cuota de los préstamos hasta en un 5%.


Siempre dentro del sector vivienda, importante para dinamizar la economía, este es un buen momento para valorar la posibilidad de hacer un aumento en el monto del bono de vivienda para familias de menores ingresos, y de solicitar una revisión de los procedimientos administrativos que puedan estar retrasando la puesta en marcha de proyectos de vivienda de interés social, y disminuir de esta manera el alto nivel de subejecución presupuestaria que se ha venido presentando en el sector.

La construcción de vivienda de interés social contribuye con el empleo y dinamiza la economía

Estos problemas de subejecución también pueden ser atendidos mediante iniciativas como el establecimiento de fideicomisos. El momento parece oportuno para reformar la normativa que regula su utilización en el sector público, como una forma de acelerar la ejecución de fondos, tal y como se planteó hace diez años en el Plan Escudo para el ámbito educativo, lo que, pese a los atrasos que sufrió, permitió la construcción de una buena cantidad de infraestructura educativa.


En general se impone un esfuerzo de identificación de recursos subejecutados en distintas instituciones públicas -incluyendo gobiernos locales-, para adoptar acciones que permitan inyectar esos recursos ociosos a la economía. Afortunadamente, las reformas al reglamento legislativo permiten avanzar con mayor fluidez en el trámite de mucha de la legislación necesaria para alcanzar este objetivo, incluyendo la agilización de procesos de compra y contratación. Aunque el deterioro de las condiciones económicas probablemente requiera de la utilización de mecanismos abreviados especiales, para avanzar con el sentido de urgencia que la situación amerita.

Hay que actualizar la legislación que rige las jornadas laborales

Una de estas propuestas de ley tiene que ver con la flexibilización de jornadas de trabajo, cuya normativa no se encuentra adecuada a las nuevas realidades productivas de una economía que, como la costarricense, cada vez se basa mas en servicios, muchos de ellos en el ámbito global, lo que implica atención en distintas zonas horarias. También vale la pena revisar toda la normativa que se haya emitido en materia de teletrabajo, una medida que genera ahorros importantes, no solo a las empresas, sino también a los trabajadores, en momentos en que cualquier ahorro que sirva para compensar el gasto en nuevos impuestos es bienvenido.


El Plan Escudo fue exitoso en tanto una contraccion de un 1,3% del PIB no generó el nivel de desempleo que sí vieron otros países en el mundo. Vale la pena repasarlo y rescatar medidas que contribuyan a enfrentar la desaceleración económica y el aumento del desempleo.

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