• Roberto J. Gallardo N.

El gobierno en campaña

Varios elementos en las últimas semanas parecen apuntar a que el gobierno, estimulado por una corriente de opinión positiva, decidió entrar en modo campaña política. Así por ejemplo, lo que comenzó como la respuesta técnica rigurosa y seria a una emergencia sanitaria, ha comenzado a transformarse paulatinamente en una campaña política. Y algunas señales de potenciales precandidatos, gestos de la fracción legislativa oficialista y mensajes del mismo presidente Alvarado incluidos en su informa anual ante la Asamblea Legislativa, parece confirmar el peligroso rumbo que ha decidido transitar el gobierno. La presencia sobria del Doctor Salas ha logrado que el trabajo de las autoridades de salud no se termine de desnaturalizar, pero a su alrededor, varios actores han comenzado a tratar de aprovechar políticamente la atención de esa enorme audiencia que todos los días a mediodía se congrega para informarse del avance de la pandemia.


Es probable que las mediciones internas de Zapote hayan comenzado a revelar una corriente de opinión positiva a favor del gobierno desde finales de marzo. No es casualidad que en esos días se hiciera un primer intento por utilizar ese espacio privilegiado, que han tenido en los dos últimos dos meses en prácticamente todos los medios, para hacer propaganda pura y dura, presentando de previo a la información sanitaria, algunos logros del gobierno. Como lo llamó un sorprendentemente indignado Ignacio Santos, la conferencia de prensa se convirtió en una plaza pública. La reacción mayoritaria del público hizo que se tuviera que volver al formato hasta ese momento utilizado, es decir, prescindir del panfleto y privilegiar la información sobre la pandemia. Pero ya quedábamos avisados desde ese momento.


Pero pese a este cambio puntual, el gobierno igual ha tenido una inédita posibilidad de controlar el flujo de información alrededor de todo lo que pasa. Desde el 19 de marzo se eliminaron las conferencias de prensa presenciales y se implantó un sistema que, con alguna variación menor realizada a petición de los medios, permite al ministerio de Comunicación elegir las preguntas que se van a hacer en cada sesión. Las respuestas a esas interrogantes seleccionadas sin criterios previamente definidos, no pueden ser objeto de repregunta, por lo que la versión oficial no puede ser ampliada, clarificada o disputada. Esto asegura que la información fluya unidireccionalmente, con los énfasis que el gobierno quiere, mientras desvía a otras fuentes las preguntas más complejas o polémicas.


(Vale la pena señalar la actitud sorprendente de una prensa otrora combativa, que nunca permitió ningún tipo de medida de ordenamiento que se percibiera como una mínima limitación a la libertad de expresión. Pocas voces se han levantado contra esta práctica restrictiva. Pero esa es otra historia)

Apenas unos días después, una encuesta del CIEP de la UCR confirmó lo que posiblemente las mediciones internas mostraban, una mejora dramática en la valoración del presidente y su labor de gobierno. En este contexto, no parece casualidad la presencia del presidente de la Caja en el aeropuerto, en una fría madrugada de domingo, para recibir un cargamento de suministros médicos de la Caja. La intención pareció evidente aun para el más escéptico y provocó -otro signo del inicio de los fuegos electorales en el partido oficial-, que la auditoria de la CCSS iniciara una investigación sobre el proceso de contratación de la empresa que transportó los suministros desde China.


El presidente Alvarado, continuando una tendencia que se inició desde el año pasado, ha limitado sus apariciones en público, y su contacto con la prensa se ha reducido significativamente. Ha contado con un espacio político sin parangón en la historia, sin mencionar la actitud complaciente del algunos medios que se destacaban en el pasado por su agresividad. La oposición, liderada por un PLN inédito, ha cerrado filas en contra de la pandemia, y ha dotado al gobierno de herramientas invaluables para combatir sus consecuencias sociales y económicas. Era una oportunidad que no podían dejar pasar: a los pocos días de aprobadas la leyes para financiar un fondo de desempleo denominado "Proteger", el ministro de Bienestar Social aclaraba gratuitamente que "Proteger" se escribía con G de Gobierno. Mensaje recibido.


Dos hechos mas parecen ilustrar los cálculos político-electorales que parece estar haciendo el gobierno. Primero, la decisión de la fracción legislativa a renunciar a ocupar un puesto en el directorio de la Asamblea Legislativa. Una jugada sin riesgos: cediendo su espacio a una diputada del PUSC muy cercana al gobierno, que además contribuyó a agudizar la división interna en la fracción legislativa del partido que ha apostado por una estrategia política de oposición radical al Ejecutivo. Pero además con el gesto mandaron un mensaje de redención a la parte de su base electoral que manifestaba su indisposición por el apoyo que la fracción le brindó a un líder evangélico para llegar a la Presidencia del Congreso, lo que constituía una contradicción de proporciones épicas en un partido que ha hecho de la crítica a las relaciones con sectores religiosos un mantra a lo largo de toda su historia.

El segundo gesto lo hizo el mismo presidente Alvarado en su mensaje de rendición de cuentas ante la Asamblea Legislativa, en la que hizo guiños a sectores tradicionalmente cercanos a su partido. En medio de una alocución que ofreció poco para muchos, recordó los primeros nacimientos producto de la fertilización in vitro, la inminencia de la llegada del matrimonio igualitario, y su compromiso de "defender" el Estado Social de Derecho, esto último en sintonía con la gran masa de empleados públicos que consideran que cualquier sacrificio que se les pida constituye, efectivamente, una amenaza a ese Estado Social de Derecho. Y por último, se reconcilió públicamente con el diputado Welmer Ramos, representante del "ottonismo" tradicional, a quien había pedido que renunciara hace apenas unos meses, después de que la Procuraduría de la Ética lo denunciara penalmente por su actuación en el caso del "cementazo".


Parece entonces que a lo interno del gobierno han considerado que esta es una coyuntura propicia para comenzar a recuperar a los distanciados, y aprovechar el espacio comunicacional valiosísimo que tienen, para generar nuevos apoyos. Es un albur muy peligroso. Con esto pueden terminar adelantando el inicio de un ciclo electoral que mas bien parecía se iba a acortar por la emergencia. Es un riesgo muy alto, para un país con los retos colosales que tiene Costa Rica en los próximos 18 meses. Ojalá y corrijan el rumbo.

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